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Cuando el páncreas envejece: cómo las células de los islotes cambian de identidad con la edad

A medida que envejecemos. Muchos órganos pierden precisión, y el páncreas, clave para controlar el azúcar en sangre, no es la excepción. Sabemos que la resistencia a la insulina aumenta con la edad, pero aún no estaba claro qué le ocurre exactamente a las diminutas “fábricas” de insulina, glucagón y somatostatina del páncreas, los islotes, ni cómo cambian las células que los forman. Es como intentar averiguar por qué una fábrica produce menos sin poder entrar a ver qué pasa con sus trabajadores. Para “entrar” en esa fábrica, Dubey y colaboradores utilizaron ratones transgénicos que permiten seguir la pista de las células beta (productoras de insulina) y alfa (productoras de glucagón) a las 12 y a las 52 semanas de vida, con el objetivo de ver cómo el envejecimiento remodela la forma de los islotes y la identidad de sus células.

El hallazgo más llamativo es que, con la edad, los islotes no solo se encogen y disminuyen en número, sino que sus células empiezan a “confundirse” de identidad. En los ratones mayores, había menos masa de células beta y menos proliferación y supervivencia de estas, mientras que las células alfa se multiplicaban más. Además, aumentó el número de células que contenían a la vez señales de insulina y glucagón, y se observaron más células originalmente marcadas como beta que habían perdido insulina y ganaban rasgos de células alfa. Paralelamente, las células del páncreas que podrían transformarse en nuevas beta (incluidas endocrinas y ductales) aportaban menos a la formación de células productoras de insulina en los animales viejos. En conjunto, el páncreas envejecido aparece como un islote más pequeño, con menos células beta funcionales y más células con identidades mezcladas.

Los autores proponen que el envejecimiento altera el “equilibrio interno” que mantiene a cada célula en su papel, reduciendo la capacidad de las beta para renovarse, sobrevivir y conservar su identidad, mientras se favorece la proliferación de alfa y se dificulta la generación de nuevas beta a partir de otras células. Funciona como un teatro en el que, con los años, los actores principales (las beta) se jubilan o cambian de papel, algunos secundarios (las alfa) ocupan más espacio en escena e incluso adoptan rasgos de otros personajes, y cada vez es más difícil encontrar nuevos protagonistas bien entrenados para mantener la obra funcionando como antes.

Estos resultados ayudan a explicar por qué con la edad es más fácil desarrollar alteraciones de glucosa y diabetes tipo 2: los islotes envejecidos tienen menos células beta, más muerte de estas células y menos capacidad de generar nuevas productoras de insulina a partir de células endocrinas o ductales. Esto significa que el organismo dispone de menos “reserva interna” para compensar el aumento de necesidades de insulina con los años.

En medicina, el estudio subraya que proteger la plasticidad de las células de los islotes, es decir, su capacidad para mantener su identidad beta o convertirse en beta funcionales, podría ser una diana directa para prevenir o retrasar la diabetes relacionada con el envejecimiento. Los autores señalan que varios fármacos, tanto aprobados como experimentales para la diabetes, ya han demostrado efectos beneficiosos sobre la plasticidad de las células de los islotes, lo que abre la puerta a terapias dirigidas específicamente a conservar la masa e identidad beta en edades avanzadas.

A nivel social, estos hallazgos aportan una base biológica a la idea de que el envejecimiento del páncreas no es solo “desgaste”, sino un proceso activo de remodelación celular. Entenderlo mejor puede orientar estrategias de salud pública para intervenir antes de que se pierda demasiada función de los islotes en poblaciones que envejecen rápidamente.

La próxima gran pregunta es doble: por un lado, descubrir qué vías moleculares concretas impulsan esta pérdida de identidad y plasticidad de las células beta con la edad; por otro, determinar cómo se comportan funcionalmente estas células “reprogramadas” y cómo se relacionan sus cambios con la sensibilidad periférica a la insulina. Responder a estas cuestiones será clave para diseñar intervenciones que no solo describan, sino que corrijan activamente la remodelación de los islotes en el envejecimiento.

En el Laboratorio de Biofísica e Ingeniería de Tejidos de la Universidad Autónoma Metropolitana se desarrolla actualmente el proyecto de Ciencia Básica y de Frontera SECIHTI titulado, “Implicaciones Funcionales del Impacto de la diabetes tipo 2 en la arquitectura de los islotes pancreáticos utilizando modelos computacionales”, que en su tercera y última etapa, evaluará los efectos de la glucolipotoxicidad en células pancreáticas secretoras de insulina. ¡Mantente en contacto con esta página para enterarte de los resultados!

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